Llevó a su perro sano al veterinario porque le dolía una pata y lo mataron por error

La familia de Arlene Fougere está rota de dolor desde que tuvieron que decir adiós a su perro Cooper, un husky que llevaba con ellos desde 2012, por un error producido en la clínica veterinaria a la que le llevaron porque tenía molestias en una pata.

Cuando fue a atenderlo, el veterinario se equivocó de animal y lo sacrificó creyendo que estaban allí para eso, según ha relatado la propietaria del animal al Cape Breton Post.

En su entrevista con el citado medio canadiense –los hechos ocurrieron en Nueva Escocia–, Fougere lamentaba entre lágrimas que llevó a su perro “para que el veterinario pudiera mirar su pata, no matarlo”.

La tragedia que tiene tanto a ella como a sus seis hijas desoladas tuvo lugar en una clínica veterinaria llamada Highland Animal Hospital.

No era la primera vez que recurrían a este centro por una emergencia.

Hacía un año Cooper ya había mostrado molestias en una pata.

Entonces le hicieron una foto y la mandaron por mail a la clínica, desde donde le contestaron que no parecía nada grave, solo algo relacionado con estrés.

Se le acabó curando y todo iba bien.

Sin embargo, desde hacía unos días parecía tener dolores en una pata trasera y decidieron volver a contactar con ellos.

Como ya conocían al asistente veterinario del Highland Animal Hospital, llamaron y les dijeron que acudiesen al centro de Ingonish.

El viaje de ida fue normal.

El animal iba sentado mirando por la ventanilla de la camioneta disfrutando del aire que le daba en la cara.

Cuando llegaron, avisaron de que y estaban allí.

Tenían que esperar a que les llamasen ya que el protocolo por el coronavirus impedía que entrasen sin más.


Cape Breton family overcome with grief after veterinarian ...

Así que, para hacer tiempo, y tras rellenar el formulario que le dieron, Fougere dio un paseo con su perro, le ofreció agua y volvieron cuando les dijeron que les tocaba ser atendidos.

“Dijo que iba a darle una aguja para relajarlo porque había sido mordido antes y no quería correr el riesgo de que eso volviese a suceder. Cooper se acostó sobre mí y comenzó a roncar, moviendo sus patas como si estuviera soñando”, ha comentado.

Un rato después de eso el veterinario apareció de nuevo pidiéndole que le sujetase y con una goma elástica en la mano.

Ella dio por hecho que le iba a sacar sangre para hacerle un análisis y, como no le gustan las agujas, se giró para no mirar.

“Entonces sentí que mi perro sacudía la cabeza. De repente se puso rígido y lo miré a la cara y vi sangre en su labio. Se escuchó un gorgoteo y eso fue todo. No respiraba”, ha recordado en medio del dolor.

Al darse cuenta de lo que había ocurrido, comenzó a gritarle al veterinario, que le respondió que pensaba que querían sacrificarlo.

Según le explicó este, había tres animales para esa operación y él se había equivocado de perro.

“Ni siquiera miró la tabla ni me preguntó si este era el perro al que sacrificar. Se acercó con una goma elástica, nunca dijo una palabra y ahora mi perro está muerto”, sentencia la dueña de Cooper, que también ha cargado contra la asistente de la clínica, a la que acusa de no haber hecho nada para impedirlo sabiendo que estaban allí solo por una pata dolorida.

Fougere volvió a casa con el cuerpo inerte de su mascota, que fue enterrada junto a las anteriores en en el patio de su casa.

Ahora está en contacto con su abogado para decidir que tipo de acción tomar a continuación.

“No estoy haciendo esto por mí misma, estoy luchando por nuestro hermoso perro que fue sacrificado sin sentido por razones más allá de lo que no puedo entender. Estoy haciendo esto por las mascotas de otras personas para que nunca experimenten el dolor, la tortura y la angustia que estamos soportando. Llevé a mi perro de ocho años perfectamente sano al veterinario y me fui a casa con un perro muerto”, asegura. /Yahoo Noticias