La historia secreta de Floppy Cucu



Todo empezó como una broma. O varias, en verdad. Matafuegos y Papá Noel fueron apenas dos de los apodos que esa noche de 2013, en una disco de Adrogué, Lizy Tagliani le dijo a Floppy Cucu. Es que la vio enteramente vestida con lentejuelas rojas y una galera gigante, en la que entrarían decenas de conejos, y no pudo evitar las bromas. Entonces, se rieron juntas. Y se rieron mucho.

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A la noche siguiente Floppy fue a verla a un show, sin avisarle. No había modo: ni siquiera tenía su teléfono. Cuando Lizy la divisó entre los espectadores que hacían fila en la entrada al lugar, la hizo pasar. Sería su invitada especial. Terminaron con las primeras luces del domingo bailando en la disco América. Y a partir de allí, se hicieron amigas.

Como Fabián Peloc, de lunes a sábados se desempeñaba como vendedor de celulares en un local de Temperley. Al terminar la semana, compraba facturas y se acercaba hasta la peluquería de Lizy para ser La Floppy, como la bautizó la humorista. Siempre llegaba con un regalo bajo el brazo: le obsequiaba un par de medias can can. Eran horas y horas de charla, mate de por medio. Y una amistad que pronto se hizo entrañable.

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Tenía 31 años y falleció tras pelear contra una leucemia que le fue detectada después de confirmarse su positivo de coronavirus.

Floppy Cucu, la asistente de Lizy Tagliani, murió este lunes 27 de julio, a los 31 años. Minutos antes de que se conociera la triste noticia, la conductora y humorista había tuiteado: “Solo les pido que pidan por una persona muy importante para mí que necesita mucha energía para salir adelante. Se los ruego”.