La Plata Ciudad Verde

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Pinamar, sólo en efectivo: quejas por la odisea a la hora de pagar con tarjeta

“Efectivo–Tarjeta de débito: disculpe las molestias”, avisa el cartel. Los dueños de una de las parrillas más grandes de la avenida principal de Pinamar parecen saber que la imposibilidad de pagar con tarjeta de crédito puede generar una complicación a los turistas que visitan estas playas. Allí, una porción de colita de cuadril con guarnición para dos personas cuesta 419 pesos, y hay que tener la plata a mano, o en el bolsillo o en la caja de ahorros, para sentarse a comer.


Muy cerca, sobre la misma avenida, un restorán especializado en panqueques avisa, también con carteles, que los pagos sólo se toman en efectivo. “Nunca trabajamos con tarjetas”, argumenta la encargada del negocio: la medida va en contra de una resolución de AFIP que obliga a los comercios a operar con tarjeta de débito. Pero es que, más allá de las formalidades, en el centro de Pinamar hay que saber elegir el comercio al que se entra para poder financiar al menos una parte de las vacaciones.

“Yo tengo posnet pero las líneas telefónicas a veces andan mal y complican la operatoria”, explica el cajero del restorán Tolomei. Si el aparato falla, les sugieren a los clientes que prueben suerte en la sucursal de enfrente. Jorge, a cargo de un puesto de venta de alfajores artesanales, explica que pidió el dispositivo para poder aceptar tarjetas: “Todavía no me lo trajeron así que por ahora es sólo efectivo”, se disculpa.

Para cuidar a los turistas, instalan garitas de vigilancia en varias playas de la Costa
El mismo argumento esboza la encargada de un local de depilación abierto de lunes a lunes y hasta las 22 sobre avenida Bunge: “La temporada ya empezó y nos demoran el posnet; nos complica porque muchas clientas se quejan o directamente se van”.

Luciana Sánchez quiso comprarse un pulóver en el centro pinamarense: “Me fui de varios locales porque tenía que desembolsar cerca de 1.000 pesos ahora mismo, y tengo que tener la plata para el resto de las vacaciones”. En un local de ropa le pedían 820 pesos por un sweater, y su valor llegaba a 902 –un 10 por ciento más– si pagaba con tarjeta de crédito.

“El problema es que tenés que andar con bastante plata encima, y sería mejor no depender tanto del efectivo”, se queja Manuel Irbarou, de 19 años. Vino con tres amigos desde Olivos: “Solemos comer panchos con salsitas o pizzas, y en varios locales es sólo efectivo; dependemos de ir al cajero y a veces hay filas largas, perdés tiempo ahí”, cuenta.

Los locales céntricos que pertenecen a cadenas también presentes en otras ciudades -heladerías y cafeterías, por ejemplo- sí tienen la opción de pagar con tarjetas de crédito o débito. “Es duro desembolsar en el mismo mes la plata del alquiler de un departamento, de una sombrilla o una carpa y los costos diarios. Todo lo que comprás en la playa es en efectivo, y a la noche querés venir a darte un gusto y tenés que andar esquivando negocios”, se queja Flavio Kausz. Sobre la avenida Bunge, el hombre acababa de alquilar cuatro bicicletas para pasear con la familia: fueron cuatrocientos pesos por una hora, contantes y sonantes.

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